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17 de agosto de 2026 · Genfinity Research

Vitamina K2: la vitamina que le dice al calcio a dónde ir

La vitamina K2 no mueve calcio: activa las proteínas que lo mueven. Te explico la carboxilación, la diferencia real entre MK-4 y MK-7, por qué el estatus se mide con proteínas sin activar y qué encontraron los ensayos de tres años.

Vitamina K2: la vitamina que le dice al calcio a dónde ir

Tomas calcio. Tomas vitamina D para absorberlo. ¿Y luego? Ahí entra la vitamina K2: la que se encarga de que ese calcio termine donde sí sirve. No es una metáfora bonita, es un mecanismo con enzima propia y dos proteínas protagonistas. Y se puede medir. Te explico cómo funciona, en qué se diferencian la MK-4 y la MK-7, y qué encontraron los ensayos de tres años.

K1 y K2 no son la misma vitamina

La vitamina K es en realidad una familia. La K1 —filoquinona— es la de la hoja verde: espinaca, kale, brócoli, acelga. El hígado se queda con casi toda y la usa para fabricar factores de coagulación; su vida media en sangre es de una o dos horas. La K2 son las menaquinonas, nombradas por el largo de su cadena lateral: MK-4, MK-7, hasta MK-13. La MK-4 aparece en productos de origen animal —hígado, yema, mantequilla— y tu propio cuerpo la produce a partir de K1 en ciertos tejidos. La MK-7 viene de fermentación bacteriana: el natto, la soya fermentada japonesa, es la fuente alimentaria más concentrada que existe.[6]

La carboxilación: el interruptor que agarra el calcio

La vitamina K no mueve calcio. Activa proteínas que sí lo mueven. El proceso se llama carboxilación dependiente de vitamina K y lo ejecuta la gamma-glutamil carboxilasa: esa enzima toma residuos de glutamato dentro de ciertas proteínas y les añade un carboxilo, convirtiéndolos en gamma-carboxiglutamato —Gla, para abreviar—. Cada residuo Gla queda con carga negativa doble, y eso lo vuelve un gancho molecular para los iones de calcio, que tienen carga positiva. Sin ese paso la proteína existe, circula y no sirve de nada. Después la vitamina K se oxida y otra enzima la recicla: ese es el ciclo de la vitamina K, el punto exacto donde actúan los anticoagulantes tipo warfarina.[6]

La primera proteína estrella es la osteocalcina. La fabrican los osteoblastos —las células que construyen hueso— y trae tres residuos de glutamato listos para carboxilarse. Ya carboxilada, se acopla a la hidroxiapatita, el mineral de la matriz ósea. Si no, se queda circulando sin haber hecho su trabajo. La otra mitad de esa historia está aquí: colágeno, piel, huesos y articulaciones con la edad.

La segunda es la matrix Gla protein, o MGP. La producen las células de músculo liso de la pared del vaso y los condrocitos del cartílago. Tiene cinco residuos Gla y además necesita fosforilarse. Solo en su forma carboxilada y fosforilada funciona como inhibidor de la mineralización en tejido blando: es el freno fisiológico que mantiene el mineral donde corresponde. Su versión inactiva —sin fosforilar y sin carboxilar— se llama dp-ucMGP y circula en sangre, donde se puede medir.[6]

Por qué el estatus de vitamina K no se mide midiendo vitamina K

Aquí está el detalle que casi nadie explica. Medir vitamina K en sangre te dice qué cenaste, no cómo está funcionando en tus tejidos: los niveles suben y bajan con la última comida y viajan pegados a las lipoproteínas. Por eso la investigación usa marcadores funcionales, que miden el trabajo pendiente. Para hueso, la osteocalcina subcarboxilada (ucOC) o la razón ucOC/cOC. Para pared vascular, dp-ucMGP. La lógica va al revés de lo intuitivo: mientras más proteína sin activar circula, peor el estatus funcional de vitamina K.[1][4]

Lo que dice la investigación

La diferencia entre MK-4 y MK-7 no es de mercadotecnia, es de reloj. En voluntarios sanos, K1 y MK-7 alcanzan su pico en sangre alrededor de las 4 horas, pero de ahí se separan: la MK-7 tiene una vida media larguísima, mantiene niveles séricos estables, se acumula entre 7 y 8 veces con la toma prolongada e indujo una carboxilación más completa de la osteocalcina.[1] Con la MK-4 el contraste es todavía más marcado. En mujeres sanas, con una dosis única de 420 µg, la MK-7 llegó a su máximo a las 6 horas y seguía detectándose a las 48; la MK-4 no fue detectable en el suero de ninguna participante en ningún momento.[2] Traducción: la MK-4 se ha estudiado en miligramos y varias tomas al día porque dura horas; la MK-7 se estudia en microgramos y una sola toma porque dura días.

En hueso hay dos ensayos largos que conviene leer juntos. En el primero, 244 mujeres posmenopáusicas sanas tomaron 180 µg de MK-7 al día durante 3 años: los marcadores de carboxilación mejoraron y el declive de densidad mineral ósea en columna lumbar y cuello femoral fue menor que con placebo.[3] En el segundo, 142 mujeres posmenopáusicas con osteopenia tomaron 375 µg de MK-7 al día durante 3 años, junto con calcio y vitamina D3. La osteocalcina subcarboxilada se desplomó 65.2% al año, contra prácticamente cero en el placebo. Pero a los 3 años la densidad mineral ósea bajó en todos los sitios medidos, sin diferencia entre grupos.[5] El marcador bioquímico se movió clarísimo y el desenlace no lo siguió.

Del lado vascular, ese mismo grupo de 244 mujeres tuvo mediciones de rigidez arterial durante los mismos 3 años. Los 180 µg diarios de MK-7 bajaron la dp-ucMGP un 50% frente a placebo —la MGP sí se estaba activando— y tanto la velocidad de onda de pulso carotídeo-femoral como el índice de rigidez β disminuyeron en el grupo total, sobre todo en quienes arrancaron con un índice por arriba de la mediana de 10.8.[4] Un dato interesante, en un solo ensayo y una sola población.

Qué ganas en tu día a día

  • Comer hoja verde y fermentados de forma habitual se asocia con un mejor estatus funcional de vitamina K: menos proteínas circulando sin activar.
  • Una carboxilación adecuada es lo que permite que la osteocalcina se acople al mineral de la matriz ósea, parte del mantenimiento normal del tejido.
  • La MGP activada actúa como freno fisiológico de la mineralización en tejido blando, y su forma inactiva tiende a estar más alta cuando el estatus de K es bajo.
  • Acompañar esas verduras con grasa —aceite de oliva, aguacate— puede apoyar la absorción, porque todas las formas de vitamina K son liposolubles.
  • Saber que el marcador es funcional (ucOC, dp-ucMGP) y no la vitamina en sangre te deja pedir el estudio correcto y leerlo sin confundirte.

Cómo aplicarlo

  • Hoja verde diario para la K1: espinaca, kale, acelga, brócoli. La fuente más fácil y más barata.
  • K2 en comida real: natto, quesos madurados tipo Gouda y Edam, yema de huevo, hígado y mantequilla.[6]
  • Siempre con algo de grasa en la misma comida: es liposoluble, no se absorbe sola.
  • Dosis de MK-7 usadas en ensayos largos: 180 µg al día por 3 años[3][4] y 375 µg al día por 3 años.[5] Una sola toma diaria basta por su vida media.
  • Si tu etiqueta dice MK-4, no compares el número con el de MK-7: se ha usado en miligramos y varias tomas al día justo porque no se sostiene en sangre.[2]
  • La K y la D son piezas distintas del mismo tema; aquí está la evidencia sobre vitamina D y envejecimiento.
  • Ninguna vitamina sustituye la carga mecánica: el hueso responde a la fuerza. Por eso el músculo es el órgano olvidado de la longevidad.

Cómo leerlo objetivamente

La biología de la carboxilación no está en discusión: la vitamina K activa osteocalcina y MGP, punto. Lo que sigue abierto es cuánto de eso se traduce en desenlaces a largo plazo. El ensayo de 375 µg lo dejó clarísimo: la osteocalcina subcarboxilada bajó 65.2% y la densidad mineral ósea a 3 años terminó igual que con placebo.[5] Además, casi toda la evidencia larga de MK-7 viene de mujeres posmenopáusicas europeas, en muestras de un par de cientos; extrapolarlo a hombres o a gente joven no es automático. Un marcador que se mueve es una señal, no una conclusión.

Y un punto que no es opcional: la vitamina K interactúa con los anticoagulantes orales tipo warfarina o acenocumarol, porque esos fármacos actúan justo sobre su ciclo de reciclaje. Los autores del estudio de farmacocinética concluyeron que preparaciones que aporten 50 µg al día o más de MK-7 pueden interferir de forma clínicamente relevante con ese tratamiento.[1] Si tomas anticoagulantes —o cualquier medicamento— eso se revisa con tu médico antes, no después.

Este contenido es de divulgación científica y tiene fines informativos. No constituye consejo médico ni sustituye la consulta con un profesional de la salud.

Referencias

Información recuperada de PubMed.

  1. Schurgers LJ, Teunissen KJF, Hamulyák K, Knapen MHJ, Vik H, Vermeer C. Vitamin K-containing dietary supplements: comparison of synthetic vitamin K1 and natto-derived menaquinone-7. Blood. 2007;109(8):3279-3283. DOI
  2. Sato T, Schurgers LJ, Uenishi K. Comparison of menaquinone-4 and menaquinone-7 bioavailability in healthy women. Nutrition Journal. 2012;11:93. DOI
  3. Knapen MHJ, Drummen NE, Smit E, Vermeer C, Theuwissen E. Three-year low-dose menaquinone-7 supplementation helps decrease bone loss in healthy postmenopausal women. Osteoporosis International. 2013;24(9):2499-2507. DOI
  4. Knapen MHJ, Braam LAJLM, Drummen NE, Bekers O, Hoeks APG, Vermeer C. Menaquinone-7 supplementation improves arterial stiffness in healthy postmenopausal women. Thrombosis and Haemostasis. 2015;113(5):1135-1144. DOI
  5. Rønn SH, Harsløf T, Oei L, Pedersen SB, Langdahl BL. The effect of vitamin MK-7 on bone mineral density and microarchitecture in postmenopausal women with osteopenia, a 3-year randomized, placebo-controlled clinical trial. Osteoporosis International. 2021;32(1):185-191. DOI
  6. Halder M, Petsophonsakul P, Akbulut AC, Pavlic A, Bohan F, Anderson E, Maresz K, Kramann R, Schurgers L. Vitamin K: Double Bonds beyond Coagulation. Insights into Differences between Vitamin K1 and K2 in Health and Disease. International Journal of Molecular Sciences. 2019;20(4):896. DOI