Vitamina K2: la vitamina que le dice al calcio a dónde ir
La vitamina K2 no mueve calcio: activa las proteínas que lo mueven. Te explico la carboxilación, la diferencia real entre MK-4 y MK-7, por qué el estatus se mide con proteínas sin activar y qué encontraron los ensayos de tres años.

Tomas calcio. Tomas vitamina D para absorberlo. ¿Y luego? Ahí entra la vitamina K2: la que se encarga de que ese calcio termine donde sí sirve. No es una metáfora bonita, es un mecanismo con enzima propia y dos proteínas protagonistas. Y se puede medir. Te explico cómo funciona, en qué se diferencian la MK-4 y la MK-7, y qué encontraron los ensayos de tres años.
K1 y K2 no son la misma vitamina
La vitamina K es en realidad una familia. La K1 —filoquinona— es la de la hoja verde: espinaca, kale, brócoli, acelga. El hígado se queda con casi toda y la usa para fabricar factores de coagulación; su vida media en sangre es de una o dos horas. La K2 son las menaquinonas, nombradas por el largo de su cadena lateral: MK-4, MK-7, hasta MK-13. La MK-4 aparece en productos de origen animal —hígado, yema, mantequilla— y tu propio cuerpo la produce a partir de K1 en ciertos tejidos. La MK-7 viene de fermentación bacteriana: el natto, la soya fermentada japonesa, es la fuente alimentaria más concentrada que existe.[6]
La carboxilación: el interruptor que agarra el calcio
La vitamina K no mueve calcio. Activa proteínas que sí lo mueven. El proceso se llama carboxilación dependiente de vitamina K y lo ejecuta la gamma-glutamil carboxilasa: esa enzima toma residuos de glutamato dentro de ciertas proteínas y les añade un carboxilo, convirtiéndolos en gamma-carboxiglutamato —Gla, para abreviar—. Cada residuo Gla queda con carga negativa doble, y eso lo vuelve un gancho molecular para los iones de calcio, que tienen carga positiva. Sin ese paso la proteína existe, circula y no sirve de nada. Después la vitamina K se oxida y otra enzima la recicla: ese es el ciclo de la vitamina K, el punto exacto donde actúan los anticoagulantes tipo warfarina.[6]
La primera proteína estrella es la osteocalcina. La fabrican los osteoblastos —las células que construyen hueso— y trae tres residuos de glutamato listos para carboxilarse. Ya carboxilada, se acopla a la hidroxiapatita, el mineral de la matriz ósea. Si no, se queda circulando sin haber hecho su trabajo. La otra mitad de esa historia está aquí: colágeno, piel, huesos y articulaciones con la edad.
La segunda es la matrix Gla protein, o MGP. La producen las células de músculo liso de la pared del vaso y los condrocitos del cartílago. Tiene cinco residuos Gla y además necesita fosforilarse. Solo en su forma carboxilada y fosforilada funciona como inhibidor de la mineralización en tejido blando: es el freno fisiológico que mantiene el mineral donde corresponde. Su versión inactiva —sin fosforilar y sin carboxilar— se llama dp-ucMGP y circula en sangre, donde se puede medir.[6]
Por qué el estatus de vitamina K no se mide midiendo vitamina K
Aquí está el detalle que casi nadie explica. Medir vitamina K en sangre te dice qué cenaste, no cómo está funcionando en tus tejidos: los niveles suben y bajan con la última comida y viajan pegados a las lipoproteínas. Por eso la investigación usa marcadores funcionales, que miden el trabajo pendiente. Para hueso, la osteocalcina subcarboxilada (ucOC) o la razón ucOC/cOC. Para pared vascular, dp-ucMGP. La lógica va al revés de lo intuitivo: mientras más proteína sin activar circula, peor el estatus funcional de vitamina K.[1][4]
Lo que dice la investigación
La diferencia entre MK-4 y MK-7 no es de mercadotecnia, es de reloj. En voluntarios sanos, K1 y MK-7 alcanzan su pico en sangre alrededor de las 4 horas, pero de ahí se separan: la MK-7 tiene una vida media larguísima, mantiene niveles séricos estables, se acumula entre 7 y 8 veces con la toma prolongada e indujo una carboxilación más completa de la osteocalcina.[1] Con la MK-4 el contraste es todavía más marcado. En mujeres sanas, con una dosis única de 420 µg, la MK-7 llegó a su máximo a las 6 horas y seguía detectándose a las 48; la MK-4 no fue detectable en el suero de ninguna participante en ningún momento.[2] Traducción: la MK-4 se ha estudiado en miligramos y varias tomas al día porque dura horas; la MK-7 se estudia en microgramos y una sola toma porque dura días.
En hueso hay dos ensayos largos que conviene leer juntos. En el primero, 244 mujeres posmenopáusicas sanas tomaron 180 µg de MK-7 al día durante 3 años: los marcadores de carboxilación mejoraron y el declive de densidad mineral ósea en columna lumbar y cuello femoral fue menor que con placebo.[3] En el segundo, 142 mujeres posmenopáusicas con osteopenia tomaron 375 µg de MK-7 al día durante 3 años, junto con calcio y vitamina D3. La osteocalcina subcarboxilada se desplomó 65.2% al año, contra prácticamente cero en el placebo. Pero a los 3 años la densidad mineral ósea bajó en todos los sitios medidos, sin diferencia entre grupos.[5] El marcador bioquímico se movió clarísimo y el desenlace no lo siguió.
Del lado vascular, ese mismo grupo de 244 mujeres tuvo mediciones de rigidez arterial durante los mismos 3 años. Los 180 µg diarios de MK-7 bajaron la dp-ucMGP un 50% frente a placebo —la MGP sí se estaba activando— y tanto la velocidad de onda de pulso carotídeo-femoral como el índice de rigidez β disminuyeron en el grupo total, sobre todo en quienes arrancaron con un índice por arriba de la mediana de 10.8.[4] Un dato interesante, en un solo ensayo y una sola población.
Qué ganas en tu día a día
- Comer hoja verde y fermentados de forma habitual se asocia con un mejor estatus funcional de vitamina K: menos proteínas circulando sin activar.
- Una carboxilación adecuada es lo que permite que la osteocalcina se acople al mineral de la matriz ósea, parte del mantenimiento normal del tejido.
- La MGP activada actúa como freno fisiológico de la mineralización en tejido blando, y su forma inactiva tiende a estar más alta cuando el estatus de K es bajo.
- Acompañar esas verduras con grasa —aceite de oliva, aguacate— puede apoyar la absorción, porque todas las formas de vitamina K son liposolubles.
- Saber que el marcador es funcional (ucOC, dp-ucMGP) y no la vitamina en sangre te deja pedir el estudio correcto y leerlo sin confundirte.
Cómo aplicarlo
- Hoja verde diario para la K1: espinaca, kale, acelga, brócoli. La fuente más fácil y más barata.
- K2 en comida real: natto, quesos madurados tipo Gouda y Edam, yema de huevo, hígado y mantequilla.[6]
- Siempre con algo de grasa en la misma comida: es liposoluble, no se absorbe sola.
- Dosis de MK-7 usadas en ensayos largos: 180 µg al día por 3 años[3][4] y 375 µg al día por 3 años.[5] Una sola toma diaria basta por su vida media.
- Si tu etiqueta dice MK-4, no compares el número con el de MK-7: se ha usado en miligramos y varias tomas al día justo porque no se sostiene en sangre.[2]
- La K y la D son piezas distintas del mismo tema; aquí está la evidencia sobre vitamina D y envejecimiento.
- Ninguna vitamina sustituye la carga mecánica: el hueso responde a la fuerza. Por eso el músculo es el órgano olvidado de la longevidad.
Cómo leerlo objetivamente
La biología de la carboxilación no está en discusión: la vitamina K activa osteocalcina y MGP, punto. Lo que sigue abierto es cuánto de eso se traduce en desenlaces a largo plazo. El ensayo de 375 µg lo dejó clarísimo: la osteocalcina subcarboxilada bajó 65.2% y la densidad mineral ósea a 3 años terminó igual que con placebo.[5] Además, casi toda la evidencia larga de MK-7 viene de mujeres posmenopáusicas europeas, en muestras de un par de cientos; extrapolarlo a hombres o a gente joven no es automático. Un marcador que se mueve es una señal, no una conclusión.
Y un punto que no es opcional: la vitamina K interactúa con los anticoagulantes orales tipo warfarina o acenocumarol, porque esos fármacos actúan justo sobre su ciclo de reciclaje. Los autores del estudio de farmacocinética concluyeron que preparaciones que aporten 50 µg al día o más de MK-7 pueden interferir de forma clínicamente relevante con ese tratamiento.[1] Si tomas anticoagulantes —o cualquier medicamento— eso se revisa con tu médico antes, no después.
Este contenido es de divulgación científica y tiene fines informativos. No constituye consejo médico ni sustituye la consulta con un profesional de la salud.
Referencias
Información recuperada de PubMed.
- Schurgers LJ, Teunissen KJF, Hamulyák K, Knapen MHJ, Vik H, Vermeer C. Vitamin K-containing dietary supplements: comparison of synthetic vitamin K1 and natto-derived menaquinone-7. Blood. 2007;109(8):3279-3283. DOI
- Sato T, Schurgers LJ, Uenishi K. Comparison of menaquinone-4 and menaquinone-7 bioavailability in healthy women. Nutrition Journal. 2012;11:93. DOI
- Knapen MHJ, Drummen NE, Smit E, Vermeer C, Theuwissen E. Three-year low-dose menaquinone-7 supplementation helps decrease bone loss in healthy postmenopausal women. Osteoporosis International. 2013;24(9):2499-2507. DOI
- Knapen MHJ, Braam LAJLM, Drummen NE, Bekers O, Hoeks APG, Vermeer C. Menaquinone-7 supplementation improves arterial stiffness in healthy postmenopausal women. Thrombosis and Haemostasis. 2015;113(5):1135-1144. DOI
- Rønn SH, Harsløf T, Oei L, Pedersen SB, Langdahl BL. The effect of vitamin MK-7 on bone mineral density and microarchitecture in postmenopausal women with osteopenia, a 3-year randomized, placebo-controlled clinical trial. Osteoporosis International. 2021;32(1):185-191. DOI
- Halder M, Petsophonsakul P, Akbulut AC, Pavlic A, Bohan F, Anderson E, Maresz K, Kramann R, Schurgers L. Vitamin K: Double Bonds beyond Coagulation. Insights into Differences between Vitamin K1 and K2 in Health and Disease. International Journal of Molecular Sciences. 2019;20(4):896. DOI
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